Las elecciones de junio y el golpe militar de julio de 1962

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones El de 1962 fue el primer proceso electoral competitivo en el Perú donde participaron sin exclusión las fuerzas políticas organizadas, y donde, al final, las Fuerzas…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda

Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia

de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica

Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones

El de 1962 fue el primer proceso electoral competitivo en el Perú donde participaron sin exclusión las fuerzas políticas organizadas, y donde, al final, las Fuerzas Armadas se pusieron en contra de Haya de la Torre y de Manuel A. Odría, que representaba a la oligarquía. No fueron elecciones de carácter participativo, pues no existía el sufragio universal; los analfabetos se contaban entre los excluidos.

La proximidad del proceso electoral motivo la inscripción de los partidos políticos desde noviembre de 1961. Sucesivamente se inscribieron la Unión Nacional Odriísta, avalada por 20,000 adherentes, Acción Popular con 20,000 firmas y sucesivamente el Partido Movimiento Demócrata Peruano, respaldado con 20,000 firmas, el Partido Movimiento Social Demócrata del Perú, el Partido Socialista del Perú; el Partido Aprista Peruano o Partido del Pueblo; el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Movimiento Social Progresista.

En 1962 fue la primera vez que Haya pudo postular su candidatura, desde 1931. Este año participan Fernando Belaúnde, Manuel A. Odría, Héctor Cornejo Chávez; el Gral. César E. Pando Egúsquiza, Luciano Castillo y Alberto Ruiz Eldregde. El proceso electoral de 1962 fue uno de los más disputados en la historia republicana. Hubo duelos verbales en las plazas públicas y polémicas televisadas y radiales, y se protagonizaron una serie de choques entre los partidarios. Era la primera vez que 7 candidatos se disputaban la Presidencia de la República.

Los candidatos viajaron por todo el país, con un despliegue de propaganda electoral como nunca antes y, después de las giras, los cierres de campaña terminaron con multitudinarias manifestaciones en la Capital de la República. Se afirma que la concentración política más gigantesca fue la del APRA, seguida de las de los candidatos Belaúnde y Odría. En este proceso, inclusive la Iglesia Católica participó motivando a los electores a través de una carta pastoral para que no tomen en cuenta a los comunistas.

Se usó por primera vez la tinta indeleble roja y se exigió la presentación de la Libreta Electoral y la Militar. El Jurado Nacional de Elecciones desarrolló una minuciosa labor democrática y de puertas abiertas durante la época preelectoral. No hubo mesas de transeúntes, y quien no probara que estuvo incapacitado de votar pagaría multa de S/ 50.00.

Educación electoral y estrategias para el voto responsable

Para instruir y motivar a la población sobre las elecciones de junio de 1962, se encargó la grabación de un corto sobre la forma objetiva como debería comportarse el ciudadano. La película se pasó alternativamente en varios cines de Lima y las cuatro copias que se hicieron se exhibían en las principales ciudades del interior. El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas editó una cartilla de instrucciones -de 32 páginas- sobre el papel de las Fuerzas Armadas y auxiliares en el proceso electoral, que resguardarían las oficinas electorales y custodiarían las oficinas de correos; además, se encargarían de la vigilancia del transporte del material y documentos electorales.

Asimismo, el JNE confeccionó miles de bandos electorales con instrucciones precisas sobre el acto eleccionario. El documental “Elecciones Generales 1962” se exhibió por televisión, en las calles y plazas públicas, y en los locales de los partidos políticos, considerando que en la mayoría de hogares se carecía de un televisor. El Ejército la exhibió ante el personal militar que vigilaría el sufragio. La cinta, de 12 minutos, fue filmada por Franklin Arteaga, de Sucesos Peruanos, con apoyo del JNE, y mostraba gráficamente toda la mecánica del sufragio.

Desde la última semana de abril de 1962 se inició la operación con cartillas a color, indicando todos los pasos para cumplir con los deberes cívicos. Gigantescos modelos de la cédula única ilustraban su correcto llenado. El 4 de mayo, por la mañana, en un simulacro del acto electoral en el Jurado Nacional de Elecciones, se armó una Mesa de Sufragio y se filmó para proyectarse en las salas de cine y en la TV. Los “actores” fueron empleados del Jurado Nacional de Elecciones. Este corto didáctico enseñaba a votar a la ciudadanía que por primera vez utilizaría la cedula única; trató sobre 15 aspectos del acto de votar, hasta la devolución de la Libreta Electoral firmada por el presidente de la Mesa. El corto también fue hecho por Sucesos Peruanos; el 9 de mayo se repitió la filmación y se sacaron 20 copias: “Cómo debe votar usted el día de la elección”; aprobándose por el pleno su proyección en cines y televisión, con las indicaciones y observaciones pertinentes.

Las elecciones del 10 de junio de 1962 y el golpe de Estado

El 10 de junio sufragarían en el Perú 2’222,926 electores. La nueva tinta indeleble roja fue adquirida directamente, por el Ministerio de Guerra, desde Inglaterra. Con apoyo de los radiotécnicos de los institutos armados, se previó que el mismo 10 de junio se conocería el resultado aproximado del sufragio en todo el país, y el cómputo de los votos -igual que en 1956- lo haría la Nacional Cash Register, que contaba con máquinas calculadoras y sumadoras eléctricas. Para el recuento de la votación en Lima se utilizó los servicios de modernas máquinas IBM, y de los Ministerios de Fomento, Marina y Guerra.

El 10 de junio 1962, día de las elecciones, el Jurado Nacional estuvo en sesión permanente resolviendo consultas a nivel nacional. Pasadas las elecciones, el Jurado Nacional de Elecciones recibió acusaciones de haber preparado el fraude a favor de Haya. El 26, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones pidió garantías por las reiteradas amenazas de muerte y de incendiar su casa, además de la reiterada sindicación de El Comercio de amparar el fraude y cometer irregularidades para favorecer al candidato del APRA. Pese a este clima de tensión, el 27 de junio el Jurado proclamó a los parlamentarios por Lima, entre ellos a las senadoras electas Paulina Rachitof de Castañeda y Rómula Azabache (UNO) Matilde Pérez Palacio (AP), y a la diputada Consuelo G. de Tovar (UNO).

El 28 de junio la Fuerza Armada anunció a la nación que no se había podido impedir el fraude y que tenía pruebas para darlas a conocer a los ciudadanos; sin embargo, Haya aparecía como el virtual ganador. Ante la presión de las Fuerzas Armadas, el senador Julio de la Piedra, presidente de la Cámara de Senadores, los acusó de presionar al JNE para que varíe los resultados electorales. El escrutinio dio en primer lugar a Haya de la Torre con 558,237 votos, seguido de Belaúnde con 543,828 y de Odría con 481,404 votos, de modo que, según la Constitución, el nuevo Congreso elegiría al Presidente entre los tres candidatos de más alta votación.

Ninguno de los candidatos alcanzó el tercio de votos válidos por lo que de conformidad con el Art. 183 de la Constitución, el Presidente debería ser elegido por el Congreso. El 28 de junio la Fuerza Armada dio a conocer un comunicado y denunció que hubo fraude y prácticamente exigió al Jurado Nacional de Elecciones para que declare la nulidad absoluta del proceso electoral, ante la negativa del Jurado, el 18 de julio la Fuerza Armada tomó el Palacio de Gobierno y depuso al presidente Prado, formándose una junta presidida por el general Ricardo Pérez Godoy.

Como la presión de las Fuerzas Armadas era manifiesta, surgieron varias voces de protesta. El Dr. Andrés Duany Dulanto, ex decano del Colegio de Abogados de Lima, recordó a la opinión pública que el Jurado Nacional de Elecciones era soberano y que a las FF.AA. les correspondía hacer respetar la decisión del JNE, cualquiera que fuese la emitida; Rene Boggio, catedrático titular de Derecho Constitucional de la UNMSM declaró que  “el Jurado Nacional de Elecciones, máxima autoridad en el proceso electoral, está en la obligación de estudiar este problema, siendo ellos los únicos que podrían dar el fallo encuadrado dentro de la Constitución y de acuerdo a su conciencia”.