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El tribuno piurano Ignacio Escudero Valdivieso y los iqueños de la Convención Nacional de 1855
Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones En cada región del Perú y del mundo, había familias cuyos integrantes se destacaban por su participación en determinados campos de la cotidianidad; algunos en los…

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda
Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia
de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica
Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones
En cada región del Perú y del mundo, había familias cuyos integrantes se destacaban por su participación en determinados campos de la cotidianidad; algunos en los negocios y comercio, otros en las artes, no pocos en la política, en el mundo de la religión y en otros menesteres, que en no pocos casos los hicieron perdurables.
La primera vez que escuche el nombre de Ignacio Escudero fue cuando se creó un distrito con su nombre, en la provincia de Sullana, recortando parte del territorio paiteño del distrito de Tamarindo y del distrito sullanero de Marcavelica. Eran debates que se leían en los medios de comunicación escrita de ese año y se escuchaban por la radio hasta septiembre de 1965, cuando se creó el distrito que tiene como capital al pueblo de San Jacinto, al que injustificadamente se le cambió el nombre original que era Cerro Mocho.
En plenos años del espíritu independentista y patriótico, nació un piurano que dejaría huella en la historia republicana, al que se le bautizó como Ignacio Escudero y Valdivieso. Vio la luz en 1820, en la primera de las ciudades fundadas en el Pacífico Sur, en San Miguel de Piura, el 31 de julio, día de San Ignacio de Loyola, ciudad en la que fallecería el mismo día del aniversario de fundación, un 15 de agosto, meses después del combate del 2 de Mayo.
De su trayectoria son memorables su faceta como político, docente; fue representante por Piura como constituyente en la Convención Nacional de 1855, en el tildado “Congreso rojo”; y fue autoridad política departamental, llegando a la prefectura.
Una vida destacada
En Piura hay varios libros que mencionan a Ignacio Escudero, y salió una bibliografía sobre este personaje, cuya vida merece ser conocida por más peruanos, tal como lo diría otro ilustre piurano, don Francisco Eguiguren Escudero, cuando escribió sobre su ilustre pariente.
Se sabe que Ignacio Escudero fue bautizado el 6 de agosto de 1820. Como era de esperarse, en el seno de la familia de terratenientes en que nació había posiciones encontradas frente al proceso de la independencia del Perú; por su lado materno el partidarismo era por la independencia, mientras que por el paterno ganaba la causa realista. Testigo de los afanes independentistas de su madre, sería el mismo cura vicario de Piura, don Tomás Diéguez de la Florencia, futuro presidente del Congreso de la República.
Nuestro biografiado estudió en el Convictorio de San Carlos de Lima, después viajó a Chile donde estudió leyes sin obtener su título de abogado, propósito truncado por el fallecimiento de su progenitor y por hacerse cargo de sus haciendas agrícolas Llicsa, Ayabaca y Chipillico.

Su posición de agricultor no lo llevó a renunciar a la vocación docente, ya que, en 1847, siendo director don Marcelino Aranda, se desempeñaba como profesor de Matemáticas y Geografía en el Colegio Nacional San Miguel de Piura, como hemos leído en documentos sobre esta institución educativa en el Archivo General de la Nación.
Ignacio Escudero contrajo matrimonio el 8 de diciembre de 1850, con doña Hermelinda Checa y Valdiviezo, y tras la muerte de esta, casó doña Micaela Checa. En 1855, ocupando el cargo de Procurador Síndico de Piura, resultó elegido representante por la Provincia Litoral de Piura ante la Convención Nacional, y está considerado como uno de los más grandes liberales que la conformaron, junto a Juan Gualberto Valdivia, José Simeón Tejeda, Francisco Quirós, Álvarez; los hermanos Pedro y José Gálvez, tanto como Manuel Toribio Ureta.
Ignacio Escudero integró Convención Nacional de 1855, cuya finalidad era dar una nueva Constitución al Perú, que buscaba reemplazar a la de 1839, tras su instalación fue elegido como presidente, cargo en el que también fue reelecto, mientras seguían los debates que dieron como resultado la Constitución Liberal de 1856. El presidente Castilla disolvió la Convención Nacional en 1857 y los liberales fueron sus grandes opositores.
Castilla convocó un Congreso ordinario que debatió una nueva Constitución de corte moderado, y que fuera promulgada en 1860; después de esto, los liberales trataron por todos los medios de impedir que esta Constitución prevaleciera, sin lograr su propósito. La Constitución de 1860 tendría larga vida.
Falleció el 15 de agosto de 1866, cuando aún se esperaba mucho de él, siendo sepultado en el cementerio San Teodoro, de la ciudad de Piura, donde hemos visitado el Mausoleo que contiene sus restos.
En la ciudad de Piura se honra su memoria al ponerse su nombre a la plaza principal del Barrio Norte; asimismo, en Chulucanas, una institución educativa secundaria se llama Ignacio Escudero. La Biblioteca Pública Municipal de la ciudad de Piura se llama como él, espacio que hemos visitado cuando era dirigido por Anahí Baylon.
La Convención de 1855: iqueños participantes
Fue la quinta Asamblea Constituyente de nuestra historia independiente y republicana que se instaló el 14 de julio de 1855, y en la que Ica estuvo representada. La labor principal de esta asamblea fue hacer reformas constitucionales, que se manifestaron en la nueva Constitución Política del 19 de octubre de 1856 que, como llevamos dicho, fue de corte liberal. Ramón Castilla fue ratificado como presidente provisorio de la República; luego, la Constituyente -al parecer- no contentaba los intereses de todos, por eso sería disuelta por un grupo de militares el 2 de noviembre de 1857.
Recordemos que, tras el triunfo de la revolución liberal a principios de 1855, el general Ramón Castilla instauró un gobierno y él actuó como Presidente, teniendo a su lado a los más grandes liberales del momento, aunque era evidente que no comulgaba totalmente con ellos.
Fue Castilla quien convocó a elecciones para la Convención Nacional, o Asamblea Constituyente. Es evidente que, con este grupo de liberales en su mayoría, por primera vez se convocó a elecciones con sufragio directo y universal, casi como se hace ahora; y por voto directo, sin Colegios Electorales, pero esto no duraría mucho, porque se consideró a los analfabetos y esto no convenía a las élites que dominaban el Perú.
La Convención Nacional se instaló el 14 de julio de 1855 y en ella representaron a Ica: el piurano Luis Mesones, como suplente; y como titular, Pedro A. Toledo. Luis Mesones integró la Mesa Directiva de la Convención, entre setiembre y octubre de 1855. No hay mayores referencias del otro diputado. Se sabe también que Luis Mesones, en 1855 fue parte del grupo de fundadores del Club Nacional; y que en 1856 fue nombrado secretario de la legación del Perú en Francia, de la cual fue provisoriamente titular en 1858.
