La violencia no tiene género

| Por: Luz Mery Canales Trillo @LuzCanalesTrillo Vicegobernadora regional de Ica Luego de ver imágenes que evidencian la violencia física entre Cristhian Cueva y su esposa Pamela López, saltaron posiciones de defensa y de ataque. Estos casos de violencia son muy recurrentes todos los días en el Perú. Algunas trascienden más por la popularidad de…

| Por: Luz Mery Canales Trillo

@LuzCanalesTrillo

Vicegobernadora regional de Ica

Luego de ver imágenes que evidencian la violencia física entre Cristhian Cueva y su esposa Pamela López, saltaron posiciones de defensa y de ataque. Estos casos de violencia son muy recurrentes todos los días en el Perú. Algunas trascienden más por la popularidad de sus personajes. 

La violencia no tiene género. Todo tipo de violencia debe ser rechazada y denunciada. Sin importar que el agresor sea hombre o mujer. Existen hombres que creen que por tener mayor fuerza física pueden golpear y maltratar a una mujer; también vemos mujeres que olvidan la delicadeza y se convierten en agresoras de sus parejas o exparejas. Las cifras estadísticamente han reportado números superiores cuando se trata de mujeres víctimas. Eso no implica que no existan denuncias de hombres también víctimas de violencia.

No se puede proteger a ningún agresor ni agresora, la violencia venga de donde venga debe ser sancionada. Una relación sentimental empieza a quebrarse cuando aparecen conductas violentas desde lo verbal, psicológico y físico. La historia nos demuestra cómo terminan estas relaciones de persistir en mantener una relación tóxica. 

Efectivamente, ha sido una lucha histórica para que las mujeres seamos reconocidas socialmente como ciudadanas con derechos. Siempre mantuvimos una posición en desventaja frente a los hombres, pero aquella igualdad por la que se luchó no significa un escudo para la impunidad. Merecemos ser tratados por igual y en respeto mutuo sin importar las diferencias biológicas.

Como sociedad debemos erradicar todas las formas de discriminación y desigualdades y eso implica dejar de mostrar a la mujer como aquel sexo débil y frágil que necesita “sobreprotección”, y a un hombre como el “macho alfa”, el fuerte. El respeto y la igualdad deben primar en cualquier circunstancia.

Frenar la discriminación y las desigualdades nos lleva a erradicar conductas violentas en el hogar, con los hijos, y en pareja. Una sociedad es el reflejo de lo que las personas son en sus hogares. Es importante erradicar todo tipo de violencia y eso nos compromete como sociedad a bloquear conductas de agresión y violencia que se han normalizado.

Es preocupante que el Estado no brinde las garantías de prevención y protección. Sin duda hay mucho trabajo que hacer para quebrar los muros estructurales de estereotipos y conductas misandrias y misóginas que generan la violencia entre hombres y mujeres. Esta tarea debe enfatizarse desde las políticas públicas de manera transversal en los tres niveles de gobierno.