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Antonio José de Sucre, un americano inmortal
| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones En la historia nacional, hay figuras destacadas. hombres y mujeres que dejaron sus huellas en el Perú, nacidos y no nacidos en nuestra patria, y,…

| Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda
Historiador, director del Museo Electoral y de la Democracia
de la Dirección Nacional de Educación y Formación Cívica
Ciudadana del Jurado Nacional de Elecciones
En la historia nacional, hay figuras destacadas. hombres y mujeres que dejaron sus huellas en el Perú, nacidos y no nacidos en nuestra patria, y, sin embargo, apostaron por la tierra que los acogió temporal o definitivamente; los sabemos desde el virreinato, en la independencia y en todo lo que va de la República.
El nombre del año 2024 en el Perú ha sido el de “Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia, y de la conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho”, denominación relacionada a un gran acontecimiento, en el que el protagonismo de mariscal Antonio José de Sucre es -de hecho- una página central, y hoy lo evocamos, ya que su nacimiento se produjo los primeros días de febrero.
Un patriota desde siempre
Antonio José de Sucre, patriota de la independencia hispanoamericana, nació en Cumaná, Venezuela, el 3 de febrero de 1795, y murió -muy joven- en Berruecos, Colombia, el 4 de junio de 1830. Aunque fue tempranamente patriota, su protagonismo se magnificó en las campañas de apoyo a Simón Bolívar, siendo uno de sus lugartenientes más importantes, el Libertador lo distinguió por sus condiciones de estratega y por la fidelidad que siempre le manifestó.
Fue hijo del teniente coronel Vicente Sucre y Urbaneja, patriota desde muy temprano, y su madre se llamó María Manuela de Alcalá y Sánchez, quien falleció cuando Sucre tenía 7 años de edad. Sus estudios iniciales los realizó en su tierra de nacimiento. Después ingresó a la Escuela de Ingenieros de Caracas, regentada por Tomás Mires, instruyéndose en matemáticas, agrimensura, fortificación y artillería, conocimientos que aplicó cuando abrazó su carrera militar. Casó con Mariana Carcelén de Guevara y Larrea.
Su actuación comenzó antes de 1810, año en que asciende a alférez, y en 1812 es teniente en el ejército de Francisco de Miranda, desplegando desde ahí el coraje que lo fue perfilando como un gran guerrero. En 1817, ya dentro del ejército de Simón Bolívar, fue nombrado coronel; el Libertador se empeñaría desde entonces en su proyecto de una gran federación de naciones con las antiguas colonias españolas, y Sucre lo apoyó.
Sucre participó en las batallas por la independencia de Venezuela, que al fin se vio libre en 1819, y continuó con la campaña por la independencia de Nueva Granada, tras el triunfo de Boyacá, y la creación de la Gran Colombia, integrada por Venezuela, Colombia y Ecuador; colaboraría en la independencia del Perú.

En Ecuador y Perú
Uno de los patriotas más recordados en la gesta de la independencia de América y, sobre todo, en la rememoración de la independencia del Perú ha sido el general Antonio José de Sucre, haciéndose énfasis en su vida personal y en las cualidades militares que lo hicieron vencer al tiempo, ya que vive en la memoria de sus compatriotas y de los americanos, y seguirá existiendo mientras se recuerde como se debe a los hombres y mujeres de la independencia.
Participó en la campaña de la independencia de Ecuador, logró un gran triunfo en Yaguachi, en mayo de 1821; no tuvo suerte en Huachi, pero se llenó de gloria con la batalla de Pichincha, del 24 de mayo de 1822, derrotando a las fuerzas realistas con el apoyo recibido desde el Perú, a través de los batallones que llegaron con el general Santa Cruz, consolidándose de esta manera la independencia de la Gran Colombia.
En esa gloriosa batalla de Pichincha pelearon muchos peruanos, al formarse un batallón, como lo ordenara el general San Martín, para combatir contra los enemigos de la independencia de América; entre los peruanos asistentes, la mayoría fueron de Piura, pero también los hubo de oriundez sureña. La patria americana estaba en peligro y había que luchar por la libertad e independencia.
Cuando el Congreso peruano solicitó ayuda a Bolívar, Sucre llegó al Perú en 1823, unos meses antes que Bolívar, dispuesto a la lucha final para consolidar la independencia de Hispanoamérica en la parte sur del continente. Venía cargado de la experiencia que le daba su juventud patriótica, al cumplir 28 años, y de inmediato se le confirieron poderes de Presidente de la República, generando el recelo de don José de la Riva Agüero, que encarnaba el poder ejecutivo en el Perú.
En los campos de Junín y de Ayacucho
Antonio José de Sucre estuvo con Bolívar en la batalla de Junín, el 6 de agosto de 1824, en esa ocasión la gloria fue compartida; y fue en Ayacucho, estando lejos de Bolívar, cuando tuvo el escenario mayúsculo para su gloria, el 9 de diciembre de 1824, al derrotar a los realistas y ser el actor principal en la Capitulación de Ayacucho, por la que los realistas aceptaron su derrota e irse del Perú. Ayacucho fue la más importante batalla en la que Sucre fue protagonista en la lucha contra los españoles. Un óleo de Francisco González Gamarra ha inmortalizado el momento.
Después del triunfo de Ayacucho, y siguiendo instrucciones de Bolívar, Sucre ingresó en territorio boliviano en 1825, y fue en la Asamblea de Chuquisaca donde se deliberó sobre el futuro del Alto Perú, que contó con la aquiescencia de Buenos Aires para constituirse en Estado independiente, lo que efectivamente se logró el 9 de julio de 1825 por decisión de la Asamblea Deliberante de Chuquisaca, redactándose el acta de la independencia el 6 de agosto de ese año. Los patriotas de Buenos Aires intervinieron, porque la audiencia de Charcas, actual Bolivia, estaba dentro de la jurisdicción de lo que había sido el virreinato del Río de la Plata.
Tras la conformación como país independiente, fue presidente de la jurisdicción de la antigua audiencia de Charcas, que renació con el nombre de Bolivia, en homenaje a Simón Bolívar, cargo desde el que impulsó una gran tarea, orientada a la organización del Estado; en ese cargo se mantuvo hasta 1828.
Muchas calles, avenidas y plazas de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela llevan su nombre, es uno de los personajes que está en la memoria colectiva de los habitantes de estas 5 repúblicas. Se le recuerda en Hispanoamérica como de los más grandes protagonistas de la independencia; en Bolivia hay una gran ciudad, sede del Poder Judicial que lleva el nombre del Gran Mariscal de Ayacucho, una manera de expresar el agradecimiento, a quien vivió parte de su protagonismo en esas tierras.
