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Operaciones militares previas a la Expedición Libertadora del Perú- Enero de 1819: El primer crucero del Almirante Cochrane

Por: Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica. En los primeros días de enero y durante todo el año de 1819, las costas del sur, centro y norte del Perú, esclavo de España, sería el escenario de escaramuzas, desembarcos, combates y batallas, en…

Por: Mg. Juan Carlos Romaní Chacón, Presidente del Comité Patriótico Bicentenario de la Independencia del Perú – Provincia de Ica.

En los primeros días de enero y durante todo el año de 1819, las costas del sur, centro y norte del Perú, esclavo de España, sería el escenario de escaramuzas, desembarcos, combates y batallas, en donde ofrendaron sus vidas miles de aguerridos patriotas peruanos que ayudaron a las primeras expediciones libertadoras, formando parte de una vasta red de espionaje e información, así como enfrentándose con el escaso y rudimentario armamento, desde piedras, lazos, huaracas, cuchillos; frente a los experimentados ejércitos españoles, integrados también por españoles americanos, criollos, mestizos, negros, mulatos, cholos, identificados y obligados por el Rey de España.

Y otra gran parte por peruanos patriotas, obligados a la fuerza mediante levas y bajo amenaza de muerte, a defender las colonias del gobierno realista español. Nuestra patria era una olla de grillos, no todos los peruanos querían la Independencia, muchos querían y seguían enriqueciéndose a costa de los más humildes, bajo la protección de España; existían luchas políticas internas, odio, desprecio y racismo, desunión, caos y desorden, delincuencia, pandillaje, crímenes impunes, extrema pobreza, injusticia, desigualdad, corrupción; no existía identidad nacional…situación similar a la que estamos atravesando hoy, año 2026, cometiendo los mismos errores del pasado, desunión y falta de identidad nacional…no se ama lo que no se conoce….y  para no cometer esos errores tenemos que redescubrir y revalorar nuestra historia y compartirla con nuestros hijos. Tenemos que leer a nuestros historiadores, valorar e interpretar sus obras…

Rubén Vargas Ugarte nos dice…         

“Tanto San Martín como el gobierno de Chile comprendieron desde el primer momento que el dominio del mar era condición indispensable para llevar con éxito la guerra del Perú. Se hicieron esfuerzos a fin de formar una escuadra competente y al expirar el año 1818 contaban los patriotas con cuatro naves de guerra: el “San Martín” con 60 cañones, capitán Wilkinson; la fragata “Lautaro” con 46 cañones, capitán Wooster; la corbeta “Chacabuco”, capitán Díaz, con 20 cañones y el bergantín “Araucano” con 16. Estos cuatro buques fueron puestos a órdenes de D. Manuel Blanco Encalada y su primera hazaña fue el apresamiento de la fragata “María Isabel” en la bahía de Talcahuano. Apostados luego estos barcos en la isla de Santa María y ocultando su pabellón, vinieron a ser fácil presa algunos de los transportes procedentes de la Península. De este modo, la escuadra chilena no solo reforzó sus naves de guerra, sino que contó con el número suficiente de embarcaciones para el transporte del ejército expedicionario.

La primera Escuadra Patriota

A estos barcos se sumaron otros dos, de regular poder ofensivo, pero comandados por marinos de gran experiencia. Era el uno, el “intrépido” capitán Tomás Carter; el “Galvarino”, capitán Jorge Guise, quien conducía también a bordo a Juan Spry. Con tales elementos la escuadra patriota venía a ser superior a la española y se hacía posible emprender cualquier operación por la costa.

Faltaba el jefe, y este no fue otro que Tomás A. Cochrane, noble escocés y miembro de la Cámara de los Comunes, de la cual, sin embargo, había sido expulsado por operaciones mercantiles de baja ley.  Los agentes de Chile y San Martín en Londres contrataron sus servicios y Cochrane, ávido de gloria y deseando alejarse de su patria, aceptó encargarse del mando y vino a Chile en compañía de su esposa. No fue difícil que Blanco Encalada le cediera el puesto, de modo que Cochrane con el título de Vicealmirante pudo enarbolar su insignia en la “O’Higgings” antes fragata “María Isabel”. En la práctica, el audaz y ambicioso marino inglés, veterano capitán de mar y tierra, intrépido mercenario, logró muchos triunfos y capturó decenas de buques españoles, apoderándose de millonarios cargamentos en las costas de nuestro continente. Su fama creció rápidamente y más adelante, conforme vamos redescubriendo la historia de la guerra de la Independencia de Sudamérica; con el apoyo del gobierno de Chile, Lord Cochrane intentó liderar la Expedición Libertadora del Perú y se enfrentó al Libertador San Martín.

El Almirante Cochrane llega al Perú

El Almirante Tomás Cochrane, arribó a las costas del Perú cuando aún no había estallado la lucha por este suelo y se alejó de ellas, aún antes de quedar consumada la independencia. El primer objetivo de la escuadra patriota tenía que ser acabar con los restos de la escuadra española y Cochrane, sin muchas dilaciones, se dio a la mar a los veinte días de haber tomado el mando, llevando consigo además de la fragata “O’Higgins”, capitán Wilkinson; el “San Martín”, a órdenes de Forster; la “Lautaro”, a las de Guise, y la “Chabuco”, a las de Carter. Zarparon estos barcos el día 14 de enero de 1819 del puerto de Valparaíso, debiendo seguirles más tarde el Contralmirante Blanco Encalada con el resto de la escuadra. No se habían alejado mucho de la costa chilena cuando la sublevación de la tropa de desembarco que llevaba a bordo la “Chacabuco” obligó a Cochrane a recalar en Coquimbo, donde puso en tierra a los cabecillas de la revuelta. Como allí tuviese noticias de la próxima salida del Callao con rumbo a Cádiz de una fragata del Comercio, se determinó apresarla y de allí que, procurando no ser divisado desde tierra, se acercó a la costa vecina a nuestro primer puerto. En la rada, según el “Diario” del Virrey Pezuela, se encontraban las naves siguientes: las fragatas “Venganza” y “Esmeralda” de 40 cañones cada una; la corbeta “Sebastiana”, de 30, la “Cleopatra” y la “Resolución”, ambas de 32, los bergantines “Pezuela” y “Maipú”, el primero de 20 y el segundo de 16, el paibelote “Aránzuru” y 6 lanchas de guerra del Rey, más otras 20 de particulares.

El día 26 de enero de 1819, no obstante, las precauciones del enemigo, se avistaron algunas velas como a unas tres leguas del Morro Solar y el Virrey envió a Chorrillos cincuenta cazadores y 50 dragones a reforzar dicho puerto…”      

Fuente: HISTORIA GENERAL DEL PERÚ Tomo VI – Emancipación (1816 – 1825)

Rubén Vargas Ugarte S.J Editor: Carlos Milla Batres – 1966

Biblioteca Municipal “José de San Martín” Ica – Registro 16838 – Código de Catalogo HP 486.