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Agustina Antoñete y Manuela Carbajal: ¡Vendimiadoras y patriotas iqueñas!

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón: Presidente del Comité Patriótico Bicentenariode la Independencia del Perú – Provincia de Ica. Eran jóvenes iqueñas, propietarias de grandes viñedos, y no dudaron en arriesgar su vida y su fortuna por la causa de la libertad e independencia del Perú. Eran expertas jinetes del caballo peruano de paso, expertas en…

Mg. Juan Carlos Romaní Chacón: Presidente del Comité Patriótico Bicentenariode la Independencia del Perú – Provincia de Ica.

Eran jóvenes iqueñas, propietarias de grandes viñedos, y no dudaron en arriesgar su vida y su fortuna por la causa de la libertad e independencia del Perú. Eran expertas jinetes del caballo peruano de paso, expertas en el manejo de pistolas y tercerolas (escopetas recortadas) y, a su corta edad, entre 20 a 25 años, eran grandes administradoras y exportadoras de piscos y vinos…en tiempos en que no existían aviones, celulares y redes sociales. Revaloremos su legado de coraje, emprendimiento y resiliencia para las nuevas generaciones de iqueños del Bicentenario.

Y no existen cuadros al óleo de nuestras próceres iqueñas olvidadas. Motivo de empezar a reconstruir sus rostros, con los nuevos artistas plásticos y artistas digitales.

Iqueñas del Bicentenario

Agustina Antoñete: Productora iqueña de piscos y vinos, y prócer de la Independencia del Perú.

Es digna de ser recordada la memoria de doña Agustina Antoñete, distinguida y patriota dama nacida en la ciudad de Ica, por los servicios que prestó a la causa de la patria, por las persecuciones que sufrió y por la entereza con que sobrellevó cuanto la vil calumnia y la venganza miserable que vertieron sobre ella, con el propósito de dañarla. Ocupando una posición económica extraordinariamente ventajosa, tenía que incitar los sobresaltos, tanto de los realistas, que veían en ella a una dama peligrosa porque nunca se percataba de exponer sus ideas, acerca de una patria libre, cuanto por los mismos vecinos del lugar, que no economizaron la oportunidad de calumniarla. En esos tiempos bastaba que se dijera de alguien que servía de espía a los patriotas, para que cayera sobre ella todo el rigor de la ley. Así sucedió, en efecto, acusada ante el jefe del ejército, general Rodil, de prestar importantes servicios a los patriotas; fue tomada presa y conducida en tal condición al cuartel de infantería en Chavalina. La acusación decía lo siguiente: “Los servicios que a los enemigos de la nación y del Rey tiene hechos Agustina Antoñete, son tan públicos y manifiestos que en repetidas ocasiones ha sido su casa asilo de ello, con notable perjuicio del vecindario…” El caudillo de la montonera de Chincha, Antonio Pola, se hospedó en su casa y pasó a la ciudad a ser espía para la entrada de Raulet…”

No se necesitaba más, en aquellos tiempos, para formar cabeza del proceso, que luego se instauró contra la valerosa patriota, a quien no asustó la cárcel ni el peligro de muerte, que sobre ella se cernía. Esperaba tranquila y confiada que vendrían días de libertad. Largos meses de prisión, sufrida con toda serenidad, demostraron que fue una de las mujeres iqueñas que sufrieron persecución y pena por servicios prestados a la causa de la Independencia.

Iqueñas del Bicentenario

Manuela Carbajal: Productora iqueña de piscos y vinos y prócer de la Independencia del Perú

Los servicios que prestó esta admirable mujer, que viera la primera luz en la ciudad de Ica, fueron tan grandes y los peligros a que se expuso tan inminentes que mereció el recibir de manos del mismo Libertador General don Simón Bolívar un diploma honorífico, en el que constaban los inmensos servicios que había prestado en las luchas de la emancipación nacional. Cuentan que durante la permanencia del General Rodil en Ica, y a raíz del desastre sufrido por los patriotas en el encuentro de la Macacona, estuvo en acción, exponiéndose a los mayores peligros, y haciendo llegar noticias al General Tristán sobre los movimientos emprendidos por los realistas, a fin de que pudieran -oportunamente- ponerse a salvo.

Se sabe que, por parte de ambos bandos, se movía toda una legión de espías, como que era ese el único medio de saber lo que se ejecutaba en el bando opuesto. Doña Manuela Carbajal tenía a su disposición un buen número de servidores que le comunicaban todo lo más importante, y entonces ella, en ocasiones personalmente y otras veces valiéndose de servidores muy leales, hacía llegar las noticias a los patriotas. Así pudo hacer saber a Tristán, que acampaba en Churrutina, que el general Carratalá había llegado a Huamanga y que la vanguardia acampaba cerca de El Carmen. Por otra parte, le hizo saber a su jefe que el general Canterac se acercaba. Ya sabemos que con este movimiento envolvente la columna patriota fue derrotada, no habiéndolo podido impedir la acción interesante de doña Manuela Carbajal, que tuvo que ocultarse para no caer en manos de los realistas que la buscaban con intenciones demasiado hostiles, para que ella se dejara prender. Increíble es todo lo que esta gran dama sufrió para escapar a sus perseguidores, que llegaron hasta ofrecer fuertes sumas a quien la entregara.

Su patriotismo y su sacrificio la salvaron, porque propios y extraños encontraron que, quien así se ofrendaba a una gran causa, debía tener un alma muy bien templada, y pasó la ola roja sin que la encontrara a su alcance. Todos se confabularon para salvarla. La mayor parte de su fortuna la puso a disposición de la causa patriota, y no exigió después, indemnización de ninguna clase.     

Fuente: Elvira García y García Bert – “La mujer peruana a través de los siglos”

Pág. 245, 246 – Lima, 1924 – Biblioteca Municipal “José de San Martín” de Ica

Catálogo: BIOGRAFÍAS.