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De productora a médica y bombera: Stefanie Guerrero, reina del 463 aniversario de Ica

Portando un apellido ligado a la historia vitivinícola de Ica, y siendo parte de la cuarta generación de una familia que contribuyó a trasladar la tradicional Fiesta de la Vendimia al Campo Ferial, la joven médica Stefanie Liseth Guerrero Jhong fue coronada a inicios de este mes como reina del 463 aniversario de Ica. Un…

Portando un apellido ligado a la historia vitivinícola de Ica, y siendo parte de la cuarta generación de una familia que contribuyó a trasladar la tradicional Fiesta de la Vendimia al Campo Ferial, la joven médica Stefanie Liseth Guerrero Jhong fue coronada a inicios de este mes como reina del 463 aniversario de Ica. Un título que lleva con orgullo y profundo amor por la tierra que la vio crecer.

Infancia en la campiña

Nacida el 28 de febrero de 2001, en Ica, Stefanie recuerda con alegría su infancia en el campo o, como ella misma lo llama, “la chacra”. Cada fin de semana se reunía con sus tíos, primos y abuelos, una tradición familiar que aún mantiene. En esas reuniones abundaban las anécdotas, los juegos y, por supuesto, el aroma del destilado de uva que la familia Jhong producía en época de vendimia.

“Recuerdo que desde muy niña en las temporadas de vendimia caminábamos entre las parras, conversando y arrancando algunas uvas para comer mientras todos trabajaban. Siempre estábamos cerca del lagar, mirándolos, hasta que alguno decía: ‘¡metan a los pequeños!’ y nos ponían a pisar uvas. Nosotros felices, creyendo que trabajábamos mientras sentíamos cómo las frutas se deshacían entre nuestros pies”, relató.

Durante su etapa escolar destacó en el deporte en distintas disciplinas. Practicó básquet y atletismo desde muy joven. Aunque cursó gran parte de su formación en el colegio San José, una media beca deportiva le permitió culminar sus estudios en el colegio De La Cruz, donde consolidó su talento atlético. Llegó a ser campeona de Cross Country y representó al Perú en una competencia sudamericana de atletismo, alcanzando el séptimo lugar en la prueba de 80 metros con vallas.

El legado de la familia Jhong

Uno de los principales motivos que la llevó a participar en el reinado fue representar la tradición de su familia y mantener vivo el legado de su bisabuelo, quien inició todo.

La historia de los Jhong se remonta a 1932, cuando el recordado “Papá Pepe” decidió apostar por la producción de pisco. Con todos sus ahorros alquiló la hacienda jesuita San Jerónimo, donde comenzó a elaborar la bebida bandera de la región utilizando las bodegas y parcelas del lugar.

Con el apoyo de las familias de trabajadores que vivían en la hacienda -a quienes él llamaba “compañeros”- lograron producir grandes barriles de pisco que, años después, bajo la administración de su hijo, llegaron incluso a exportarse a Estados Unidos, un legado que hoy continúa su descendencia.

Según recuerda Stefanie a partir de los relatos de sus abuelos, la tradicional pisa de uva era una labor que requería técnica y cuidado.

“No cualquiera lo hacía. Era un proceso delicado con las bayas, más parecido a un chancado que permitía oxigenar la fruta y obtener el mosto. Ese método artesanal le daba características que muchos procesos industriales no logran”, explicó.

Entre las historias familiares también destaca una curiosa tradición durante la cosecha, conocida como “El rapto”.

“Los trabajadores simulaban secuestrar a la esposa del patrón -mi bisabuela- y le decían a mi bisabuelo que debía pagar con pisco si quería recuperarla. Él entregaba los barriles y entonces comenzaba la celebración entre todos”, contó entre risas.

Con los años, la familia se trasladó a la hacienda El Chinarro, en el distrito de Los Aquijes, donde hasta hoy conservan una bodega familiar. Uno de sus proyectos futuros, contó Stefanie, es abrir sus puertas al público para compartir la historia de esta tradición pisquera.

Durante décadas, los Jhong también participaron activamente en la Fiesta de la Vendimia cuando se realizaba en la avenida Matías Manzanilla. Fueron parte de los productores que respaldaron su traslado al actual Campo Ferial, espacio donde se desarrolla hasta hoy.

Otras facetas

Al terminar el colegio, Stefanie decidió estudiar medicina humana motivada por una experiencia que marcó su vida: haber superado el cáncer.

Ese proceso la llevó a comprender el enorme impacto que pueden tener los médicos en el destino de las personas. Tras meses de preparación, logró ingresar a la Universidad Nacional San Luis Gonzaga mediante la modalidad de deportista calificada. Aunque al inicio temió no poder con la exigencia de la carrera, terminó destacando académicamente y culminó su internado entre las primeras de su promoción.

Su vocación de servicio, sin embargo, no quedó solo en la medicina. Tras observar situaciones críticas en pacientes que llegaban al hospital, comprendió que muchas veces los primeros minutos de atención en un accidente pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Por ello, hace dos años decidió incorporarse al Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, donde actualmente está por culminar su etapa de formación para estar preparada ante cualquier emergencia.

“Cuando postulé no le dije a mi familia. Mi abuelo fue un bombero muy respetado y no quería que pensaran que tendría algún privilegio por ser su nieta. Cuando mi instructor se enteró de mi apellido ocurrió lo contrario: comenzó a exigirme el doble. Pero nunca me rendí”, señaló.

El reinado

Participar en el reinado de la Vendimia de Ica fue, para ella, una experiencia inolvidable. Además de vivir una etapa especial, le permitió formar amistades que conserva hasta hoy.

Aunque en ese certamen obtuvo el segundo lugar, Stefanie hoy lleva con orgullo la corona de Reina del 463 Aniversario de Ica, un logro que curiosamente comparte con su hermana mayor, quien años atrás alcanzó la misma posición en el mismo concurso.

Con el pecho en alto y feliz por haber representado a su familia, ella cuenta para este diario que está orgullosa de ser iqueña, de provenir de las campiñas y lagares donde creció, y espera más adelante dejar -al igual que muchos ilustres iqueños- su huella en Ica, meta que ya se ha propuesto y, tal como dirían quienes la conocen, nunca se rendirá, hasta conseguirlo.

Por: Gonzalo Félix Chilquillo

Fotos: Jesús Lengua y Genry Bautista.