Comprendiendo la meritocracia

Luis Edgardo Figueroa Montes Médico patólogo clínico. Director de Medicina del Laboratorio www.medicinadellaboratorio.com

Michael Sandel, profesor de derecho de la Universidad de Harvard, en su último libro titulado «La Tiranía de la Meritocracia» (The Tyranny of Merit. What’s Become of the Common Good), analiza en profundidad este concepto tan de moda en los últimos años. Menciona que todo el mundo debe disfrutar de las mismas oportunidades, esto garantizaría que los que lleguen a lo alto habrían conseguido el éxito por sus propios méritos (1). Para entender un poco más sobre este interesante concepto, usado en estas últimas semanas en nuestra realidad política, me permito hacer esta resumida revisión.

Según la Real Academia Española, el significado de la palabra meritocracia es «Sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales» (2). En el Perú, la Autoridad Nacional del Servicio Civil –SERVIR- es una entidad pública adscrita a la Presidencia del Consejo de Ministros y tiene como finalidad la gestión de las personas al servicio del Estado. Creada en 2008, busca un servicio civil meritocrático, flexible y con altos niveles de eficiencia que sirva mejor a todos los peruanos (3). La Ley del Servicio Civil, promulgada en 2013, menciona que la reforma del servicio civil es clave para lograr un mejor servicio público al introducir la meritocracia para elevar la calidad de los servicios que el Estado brinda a los ciudadanos y mejorar los ingresos de la mayoría de los servidores públicos, e incentivar su crecimiento personal y profesional en la administración pública (4).

Según Michael Sandel, refiere que la meritocracia es un ideal atractivo porque promete que si todo el mundo tiene las mismas oportunidades los ganadores merecen ganar. Pero la meritocracia tiene su lado oscuro:

Primero: en realidad no estamos a la altura de los ideales meritocráticos que profesamos o proclamamos, porque las oportunidades no son realmente las mismas. Los padres adinerados son capaces de transmitir sus privilegios a sus hijos, como ventajas educativas para ser admitidos en universidades. De hecho, en las universidades de la denominada Ivy League (Liga de la Hiedra que incluye a 8 universidades con connotaciones de excelencia académica, selectividad y elitismo social) incluye a las universidades de Brown, Columbia, Cornell, Dartmouth College, Harvard, Pensilvania, Princeton y Yale, donde hay más estudiantes que pertenecen al 1% de las familias con más ingresos del país que al 60% con menos ingresos (1). Así que el primer problema de la meritocracia es que las oportunidades, en realidad, no son iguales (1).

Segundo: la meritocracia tiene que ver con la actitud ante el éxito. La meritocracia alienta a que quienes tienen éxito crean que este se debe a sus propios méritos y que, por tanto, merecen todas las recompensas que las sociedades de mercado otorgan a los ganadores. Pero si los que tienen éxito creen que se lo han ganado con sus propios logros, también tienden a pensar que los que se han quedado atrás son responsables de estar así. Así que el segundo problema de la meritocracia es un problema de actitud ante el éxito que lleva a dividir a las personas en ganadores y perdedores (1).

Michael Sandel recomienda que deberíamos concentrarnos menos en preparar a la gente para la competencia meritocrática y centrarnos más en la dignidad del trabajo, impulsando políticas que hagan la vida mejor y más segura para los trabajadores, independiente de cuáles sean sus logros y títulos académicos. Debemos inculcar a nuestros hijos que si tienen éxito el día de mañana será en parte a su propio esfuerzo, pero también a sus maestros, a su comunidad, a su país, a los tiempos en que viven, a las circunstancias y a las ventajas de las que hayan podido disfrutar. Debemos criar niños que tengan un sentido de gratitud y humildad cuando lo tengan (1).

El presidente Pedro Castillo recibió el 8 de agosto al contralor de la República, Nelson Schak, con el fin de sostener una reunión de trabajo para fortalecer las acciones contra la corrupción, donde fiscalizarán a las designaciones de funcionarios que está realizando el poder Ejecutivo, para fortalecer los principios de transparencia y lucha frontal contra la corrupción, garantizando que las personas a designarse deban cumplir con los principios de meritocracia y competencia para los cargos a los que postulan (5).

En resumen, en cada cambio de gobierno se observa una escalada de cambios, en los cargos de confianza públicos en todos los sectores. Estos funcionarios públicos deben cumplir con las competencias para este cargo. Pero ¿Todos tuvieron las mismas oportunidades educativas? ¿Estaremos fomentando la democratización del conocimiento? ¿Sus perfiles profesionales garantizará que no sean corruptos? ¿La gestión pública se verá afectada en sus prestaciones por esta escalada de cambios? Considero que el estado visualice esta problemática y promueva en cada institución pública, un mecanismo de asunción de cargos de confianza, promoviendo profesionales que conozcan la institución y merezcan el cargo, explícitos en su perfil del puesto. De esta forma garantizamos la continuidad de la prestación y la competencia para el cargo, más aún en la toma de decisiones en la macro gestión.

Enlaces de interés

1. https://www.bbc.com/mundo/noticias-55825871

2. https://dle.rae.es/meritocracia

3. https://www.servir.gob.pe/nosotros/quienes-somos/

4. https://www.servir.gob.pe/servicio-civil/ley-del-servicio-civil/

5. https://elperuano.pe/noticia/126459-presidente-pedro-castillo-se-reune-con-el-contralor-nelson-shack

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