LA VOZ DE LOS BICENTENARIOS

|Mg. Juan Carlos Romaní Chacón

Presidente del Comité Patriótico

Bicentenario de la Independencia del Perú

Provincia de Ica

24 de enero 1964 – 2023:

59 Aniversario de creación política del distrito de Tate – Ley No. 14843

Para mostrar, con orgullo, mayores pergaminos de esta hermosa tierra, recordemos que el 21 de octubre de 1820 se realizó -en cabildo abierto- la proclamación de la Independencia de Ica, en la plaza de armas, con el coronel mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, comandante de la Expedición de la Sierra, enviado por el general San Martín desde Pisco; trascendental acontecimiento histórico que contó con la asistencia masiva de los aguerridos tateños. 

El pueblo tateño en el inicio de la guerra de la independencia del Perú

La participación de Tate en la emancipación peruana, fue su valioso aporte a la Expedición de la Sierra del Ejército Libertador. Recordemos con orgullo que el coronel mayor Juan Antonio Álvarez de Arenales, enviado por San Martín, logró derrotar al ejército realista en el combate de Palpa, el 7 de octubre de 1820. Y un día antes, los soldados patriotas, en su recorrido desde la plaza de armas de Ica hacia Palpa, recibieron el apoyo con alimentos, caballos, armas y municiones de los pueblos del sur del valle de Ica, entre ellos del valiente y patriota pueblo de Tate; familias enteras que arriesgaron su vida, sabiendo que la guerra de la Independencia recién empezaba y podían ser víctimas de represalia del bando realista, como ocurrió más adelante.

Con el apoyo del pueblo iqueño, del pueblo tateño, se contribuyó a las victorias patriotas en el combate de Changuillo, el 15 de octubre; en la batalla de Nasca, el mismo día; en el combate de Acarí, el 16 de octubre, y se logró la proclamación de la Independencia de Ica el 21 de octubre de 1820. Y ese mismo día, Arenales emprendió la marcha de los valientes, rumbo a la sierra, enarbolando la Primera Bandera del Perú -creada por San Martín en Pisco- y libertando los pueblos hermanos de las actuales regiones de Huancavelica, Ayacucho, Junín y Cerro de Pasco.   

Miles de iqueños patriotas de todo el valle de Ica, con los aguerridos pobladores de Tate, proclamaron su independencia; cortando las cadenas de la esclavitud, de la opresión, luego de trescientos años de dominio español. Recordemos con orgullo que el 6 de octubre de 1820 llegó a Ica la Expedición de la Sierra, al mando del coronel Arenales, y ese mismo día envió un escuadrón de cazadores a caballo -al mando del teniente coronel Rufino Guido- en persecución de las tropas del ejército realista que huían rumbo a Palpa. Y fueron los arrieros, los productores artesanales de piscos y vinos, los bravos campesinos de Tate, reiteramos una vez más, quienes también apoyaron al ejército patriota, con armas, municiones, alimentos y los poderosos caballos de paso. Recordemos que la trascendental e histórica ceremonia de proclamación de la Independencia de Ica, del 21 de octubre de 1820, marcó dos hitos de vital importancia:

Primero: Cesaron automáticamente las funciones del antiguo cabildo o ayuntamiento español de Ica, que se iniciaron el 17 de junio de 1563 con la fundación de la Villa de Valverde del valle de Ica sobre las ruinas pre incaicas de Tacaraca, en el actual distrito de Pueblo Nuevo. Fueron 300 años de dominio español, sobre las antiguas culturas Nasca, Paracas, Chincha, Ica y Wari. Los indios yungas de la costa, y los indios quechuas de la sierra, con la sangre y la cultura europea de los conquistadores españoles, habían creado una nueva cultura, se había producido un mestizaje racial y cultural.

Segundo: Empezó automáticamente una nueva era para el antiguo partido de Ica, dependiente de Lima, la ciudad de los Reyes y capital del poderoso Virreynato del Perú, la colonia española más rica en el continente americano. A partir del 21 de octubre de 1820, empieza la era de la municipalidad de Ica, libre e independiente, con el respaldo del Ejército Libertador del general don José de San Martín.

La Achirana del Inca

El destacado escritor peruano Ricardo Palma (1833-1919), en su libro Tradiciones Peruanas, cuenta la interesante leyenda de ‘La Achirana del Inca’ (1). «En el año 1412, 120 años antes del arribo de los españoles, el Inca Pachacútec (2) en compañía de su hijo el príncipe Yupanqui y de su hermano Cápac Yupanqui, emprendió la conquista del valle de Ica, a unos 300 kilómetros al sur de Lima, cuyos pacíficos habitantes no carecían de esfuerzo y elementos para la guerra.

El Inca, con miles de guerreros fuertemente armados, propuso a los pacíficos iqueños que se sometiesen a su paternal gobierno. Al llegar al lugar denominado Tate, cuya propietaria era una anciana a la que acompañaba su bellísima hija, llamada Chumbillaya, el conquistador creyó que también sería fácil su conquista, pero ella, que amaba a un galán de la comarca, tuvo la energía necesaria para resistir a los enamorados ruegos del omnipotente soberano, al cual se rendían numerosos reinos, no solo por la fuerza de las armas, sino porque era el hijo del sol. Al ver perdida la esperanza de ser correspondido, decidió dejarla en paz y otorgarle la merced que le pidiera, en recuerdo del amor que le inspiró. “Nada debo pedirte”, contestó la bella indígena, “quien dones recibe obligado queda; pero si te satisface la gratitud de mi pueblo, ruego que des agua a esta comarca. Siembra beneficios y tendrás cosechas de bendiciones”. Y así cautivó con sus palabras al noble soberano, quien le propuso esperar diez días para ver realizado el sueño de la comunidad. Y el caballeroso monarca subió al anda de oro que llevaban en hombros los nobles del reino y continuó su viaje triunfal. Cuarenta mil hombres del ejército Inca durante diez días abrieron el cauce que lleva del Molino y del Trapiche y termina en Tate, heredad de la doncella que deslumbró al monarca».

Este canal de regadío inca, con más de 500 años de antigüedad y con sus 30 kilómetros de largo, nace en la cuenca del rio Aqu Mayu y riega -actualmente- más de 10 mil hectáreas de cultivos en el departamento de Ica, acaso la mayor localidad agroexportadora de Perú. Alrededor de 105 países gozan de sus paltas, espárragos, mandarinas, dátiles, pallar y uvas; estas últimas traídas por los españoles y que se transforman en el espirituoso pisco, bebida de bandera nacional conocida por el exquisito coctel pisco sour. Los incas tomaban chicha de maíz.

(1) Achirana, en quechua: “lo que corre limpiamente hacia lo que es hermoso”.

(2) En quechua: “el que cambia el rumbo de la tierra”. Eximio militar cusqueño que creó el gran imperio del Tahuantinsuyo y proyectó la sétima maravilla del mundo: Machu Picchu.

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